miércoles, 4 de diciembre de 2013

Puro placer...\ Just pleasure...




Muchas veces recuerdo haberme visto inmerso en un sueño recurrente, de alguna forma inesperada pero completamente factible, o posible según las leyes que rigen los sueños me veía encumbrado en la más gloriosa de las alturas observándolo todo y recorriendo en una aventura sin fin el más hermoso de los paisajes, la mas de las veces ni siquiera en algún vehículo de ningún tipo, simplemente flotaba por los aires de la forma más natural posible sin que el suelo me reclamase o mi conocimiento de que a los humanos les es imposible volar sin ayuda me hicieren cuestionar de algún modo mi fantástico comportamiento. Todo llegaba a un quiebre que invariablemente detenía aquella anhelada paz cuando en algún momento inesperado comenzaba a precipitarme con la mayor velocidad posible y con el entendimiento funesto de que me vería estrellado contra la superficie terrestre sino lograba de algún modo detener la fatídica caída y era en ese preciso momento cuando la mayor de  mis alegrías se hacía posible cuando al batir mis brazos con desesperación lograba encumbrarme nuevamente por los aires perfeccionando poco a poco el magnifico arte de volar como un ave, alternando planeos con aleteos en la más graciosa de las danzas y en el más feliz de los recuerdos que una vez que la mañana me reclamaba y con ella abandonaba el dulzor del país de los sueños me dejaba luego en la más profunda de las melancolías.  



Volar como un ave es quizás uno de los sueños más intensos que han marcado mi vida. He volado en aviones maravillado por la vista recorriendo el paisaje que he transitado innumerables veces por tierra tratando de seguir las distintas lineas que forman los caminos, ríos, lagos, tranques, la infinita costa chilena y la orgullosa cordillera como tratando de reconstruir un mapa formado en mi cabeza, y a pesar de lo placentero de esta experiencia no deja de ser incompleta al saber que el avión nos limita la capacidad de observar todo lo que nos rodea por los límites físicos que nos impone cuyo único modo de sortearlo sería arrojarse por encima de cada uno de los pasajeros para mirar a su vez por cada una de las ventanillas sin que esto logre finalmente darnos una vista plena del viaje y el paisaje. 



Viajar en avión es entretenido y práctico pero no se asemeja en nada a ser libre como un ave y encumbrarse y dejarse caer siguiendo las corrientes y los deseos, al menos eso es lo que me cuentan mis sueños. Hasta el momento aun no he tenido la oportunidad de experimentar otras técnicas de vuelo como el alas delta o el lanzarse en paracaídas porque debo reconocer que tengo un miedo terrible a la velocidad en altura no me molestan las alturas cuando me encuentro en una superficie estable, me he parado en edificios altos, en balcones y terrazas y mirado hacia el horizonte y hacia el abajo sin ningún problema, pero al mismo tiempo me he parado en una escalera de poca monta experimentando el más terrible de los horrores, así como sentando en un columpio al ver como este acrecentaba su velocidad al acercarse a su máxima altura me producía un pánico terrible en lo más profundo de mi ser.
 


Este deseo profundo por volar con la libertad de un ave junto a la necesidad que creo experimenta todo amante de la fotografía de capturar su entorno y de enfrentarse cada vez a nuevos retos y experiencias me ha llevado a descubrir el placer que otorga el fotografiar aves. Reconozco que cuando me inicié en la fotografía mi principal obsesión eran los edificios derruidos e históricos, todo aquello donde se notaba el paso del tiempo y a su vez un dejo de historia que avivara la imaginación era inmediatamente capturado por mí, ese inmediatamente es relativo ciertamente cuando podía tomarme todo el tiempo del mundo con tal de lograr el encuadre perfecto y la luz precisa.




La fotografía de aves es quizás lo más opuesto a fotografiar edificios, requiere de una gran paciencia y más que nada de un gran deseo de perseverancia, son muchos más los fracasos que los éxitos, pero cada uno de estos últimos logra tal efecto que uno desea ser cada vez mejor. Seguir a un ser vivo, impredecible, asustadizo, comprender sus movimientos, identificar sus sonidos, esconderse entre las hojas y el follaje o pararse sobre una roca como una estatua intentando que las aves se acostumbren a nuestra presencia, son solo alguna de las muchas artimañas que se deben idear para ser exitosos y alcanzar poco a poco, aunque sea  a través de otros, las aves maravillosas que he logrado capturar, acercarme a mi deseo de volar.      





En estas fotografías se pueden encontrar lo que yo considero los mejores de mis éxitos, probablemente no sean las mejores fotografías que se puedan encontrar de las distintas especies aquí presentes, pero si creo que representan fielmente mi estilo, manteniendo ese gusto personal por las imágenes en tonos suaves, casi oníricos, los contrastes lumínicos que siempre me han gustado y esa mirada casi voyerista y obsesiva que mira desde lejos sin intervenir, un estilo casi platónico que quienes me conocen sabrán reconocer.    



Espero que disfruten las fotografías aquí presentes tanto o más de lo que yo disfrute tomándolas ya sea en mis innumerables paseos en el valle pre cordillerano de la cuarta región como en el mismísimo Río Loa en el caso de los patos, invitándolos además de que se atrevan a coger una cámara y se enfrenten al gozo de capturar las aves y con ello algo de su magia.../  


















Many, many times I recall being trapped in the same old dream, in some weird way for unbelievable that it looked but in the most coherent of ways because of that magic or some sort of law that rule in the camp of dreams I was floating in the greatest highs watching everything in sight, traveling in the most amazing adventure the most beautiful of the landscapes, just me floating in the air in the most natural way, nor the gravity or my knowledge about the laws that affect humans affected the experience in any way. But because happiness cannot last, everything came to an end when suddenly I started to fall with great speed and just when I was prepared to meet my end I started to move my arms just like wings and with that I started to climb back to the sky perfecting the art of flying just like a bird... a dream that after all the joy that gave me in the end when the morning and the pure reality that comes with the awakening brought me the most profound of the melancholy.      



Flying like a bird is perhaps one of the most intense dreams that has marked my life. I have traveled in airplanes in complete delight of the view trying to follow with my eyes the roads that I have traveled many times on the ground, trying to figure out every river, lake and mountain that I have visited once in my life, the endless chilean coast and the magnificent Andes in an effort to recreate the map that I know so well on my head. 



For all the great that this experience is, I believe it can´t compare with the real thing, just because the physical limits that the plain bring upon us. Nothing can compare with the liberty that the birds can, following only the movement of the wins and it wishes just like I can live it in my dreams.



My wish of flying beyond all of my fears, I must confess that I poses some kind of vertigo, along with my love for photography has brought me to discover the pleasure of the photography of birds. My first love in photography were old buildings, especially the ones that were falling apart. They were easy to capture, standing there waiting for me to satisfy all my wishes.

Capturing birds is another science, you need infinite patience and perseverance, you have more failure than success, but every good picture brings you the hunger to be better. Follow a living thing that is unpredictable, shy, understand it´s movements, learn how to identify it´s sounds, learn how to stay still and camouflage in a way to not scare them gives you one of the most satisfactory experiences in photography.


This photos are the very best of my efforts, probably you can find thousand of better photographs of birds anywere, but I believe that they represent my personal style, the softness, the almost oneiric aura, the colorful contrast that I'm always after and that voyeurism that I enjoy, watching everything from afar an almost platonic way of loving things.                  



I hope that you can find in this photos the same joy that I had when I took them in my many walks around the country side or in the riverside of the Loa in the city of Calama. I dare all of you to grave your camera and find the incredible joy of birding. Just follow the closest bird to you trying to capture some of the magic that they are carrying around on their wings...












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