lunes, 28 de noviembre de 2011

Sobre gustos y tumbas... /About tastes and graves...





Hay algo, simplemente hay algo, que me atrae una y otra vez a los cementerios, en cada lugar que visito descubro que mi mirada busca con un dejo de ansiedad esas cruces que asoman casi siempre a lo lejos y así termino frecuentemente caminando entre tumbas y cruces. Así la suerte o quizás el destino?, me ven la mayoría de las veces cargando una cámara, recorriendo los nombres y detalles que en la mayoría de los casos el tiempo ya se encargó de borrar. 


Viento y polvo los recorren por doquier. Flores marchitas, insectos y olores extraños y sin embargo, tan bien hay belleza, dedicación, infinitos detalles y gustos de todo tipo haciendo compañía a aquellos que reposan ahí.  Mis primeras caminatas interminables y frecuentes las realicé en el cementerio de Chuquicamata, la mayoría de las veces escapándome de clases, debo reconocer. Era un lugar tranquilo, casi siempre vacío, en el que solo el viento en su roce incansable contra los árboles y las distintas tumbas producía la única música jamás escuchada en el lugar. Muchas veces recorrí sus pasillos interminables que se adentraban en el desierto o me deleité con sus detalles y los distintos nombres, muchos de ellos de lengua extranjera, casi todos olvidados ya.  Esa es parte de la magia, más allá de la luz y la sombra, de las distintas formas y figuras que los adornan, de la mezcla de texturas y elementos, de los colores que se imponen siempre, una y otra vez sobre el tono grisáceo de las lápidas, porque lo que sobresale siempre es la fuerza de los recuerdos, de los que fueron y quedaron, que sobreviven en aquellos que los visitan y hasta incluso aquellos que ya fueron olvidados o que no tienen a nadie que los visite ya, porque el tiempo es implacable y no perdona. Incluso aquellos y aquellas y sobre todo aquellos y aquellas porque también algún día que fueron parte del lugar y su historia.         



Esta vez, no fue un paseo nocturno, ni una escapada de clases, simplemente yo y mi cámara recorriendo uno de aquellos lugares semi olvidados, captando los detalles, recorriendo las texturas y la amalgama de colores que adornan el desierto desde este lugar de descanso eterno, prometiendo una pronta visita y recordándoles que aún no son olvidados. /

   




There is something, just something that keeps dragging me to cemeteries, in every place I'm visiting my eyes keeps wandering with some anxiety towards those crosses rising far away and I end up walking between dust and crosses. I don't know if it has something to do with chance or fate, but I find my self most of the time carrying a camera and walking around the names and details long erased for the time.


Dust and wind cover them everywhere. Withered flowers, bugs and estrange smells, yet there's also beauty, dedication, infinite details and tastes making company to the ones resting there. My first neverending walks around such places were in Chuquicamatas's cemetery that I visited often every time I skipped school. It was a quiet empty place, where only the wind in his incessant brushing of the trees and the graves make the only music ever heard in the place. Many times I wandered the infinite halls that runs deep into the desert or was amaze with the details and the many names, some of them in foreign language and many of them long forgotten. That's part of the magic, beyond darkness and light, the many shapes and shadows, the mix of textures and the many colors prevailing time and time again over the pale look of the graves. But what stand over all is the strength of the memories, of those who are long gone but also the ones who stayed, the ones surviving through the ones visiting them and even the ones that are forgotten just because there isn't anyone alive to remember them, because the time is implacable and unforgivable. Graveyards are about all of them, all of whom some day were part of the place and it history.  


This time it was not a night walkaround, or me skipping school, just me and my camera wandering through one of this semi forgotten places, capturing the details, the different textures and the mix of colors that decorate the desert from this place of eternal rest, promising to return some day and making sure to let them know that they are not going to be forgotten.           






Copyrighted. Todos los contenidos y fotografías son propiedad de Leonel Varela Rodríguez y están protegidos por leyes locales e internacionales de propiedad intelectual.... /Copyrighted. All contents and photos are property of Leonel Varela Rodriguez and are protected by local and international laws.



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