jueves, 17 de noviembre de 2011

Primer Amor.../ The First Love...





Algún tiempo atrás comencé a leer una fabulosa pequeña novela de Patrick Sünskind (si, el mismo de "el Perume"), llamada "La historia del señor Sommer" y desde el comienzo hasta el final la sonrisa dibujada en mi rostro no me abandonó por un instante, aunque debo agregar que cuando terminé de leer la última línea, a mi sonrisa se agregó un dejo de melancolía que se mantuvo en mí, durante algún tiempo. En el libro las innumerables anécdotas de un niño que va creciendo en su amado pueblo son contrastadas con la presencia permanente del misterioso "señor Sommer", hombre muy ocupado siempre, que transita incesante durante día y noche y año tras año, en lo que no es más que una hermosa metáfora sobre la pérdida de la niñez y en general de la vida.


  Y eso me trajo a mí pueblo de la infancia, escondido en el medio del desierto, con sus gigantescas "tortas" (cerros enormes cargados de mineral), sus calles con sus interminables pendientes, su plaza con su pérgola, sus héroes y sus árboles.  El edificio sindical donde todos sus estudiantes algún día recibieron un diploma, sus escuelas que inundaron de alegría sus calles con cada aniversario y desfile con carros alegóricos, su cine y su Hospital.  Así terminé yo, pensando y añorando ese primer amor, el lugar de mi infancia y muchas anécdotas, de esos juegos interminables y caminatas acompañado solo del viento, de las decenas de porrazos que me dí arriba de una bicicleta y los cientos de partidos de fútbol jugados en sus polvorientas calles que solo terminaban una vez que el señor Sol se iba a descansar.   


Chuquicamata se llama este lugar único en Chile, para muchos no es más que una mina de cobre y paraíso de gente "privilegiada", pero que para nosotros, los "chuquicamatinos", fue y será siempre hogar,  aunque sus calles se encuentren ahora cerradas y los niños, música y carros alegóricos se hayan ido para siempre y sólo queden sus mineros extrayendo las riquezas de la tierra, incansables, sacrificándose día a día por Chile y sus familias.  

Así que agarré mi camara y retorné al pueblo de mi infancia, tal como Ben Mears retornó a Salem's Lot en aquella maravillosa novela de Stephen King, aunque él lo hiciera para enfrentarse a sus terrores más profundos, también lo hizo porque ahí vivió sus momentos más felices. Así yo retorné, también para capturar algunos de mis recuerdos más felices y aquellos lugares en los que pasé innumerables horas, como la plaza, el resbalín junto a mi antigua escuela, la feria, el cine y muchos lugares más, aunque muchos de ellos se encontraban ahora cercados por las rejas o clausurados por calaminas y tablones, aunque algunos estuvieran vacíos, quedando solo sombras de un glorioso pasado y otros, algunos de los más queridos, no fuesen más que cenizas y escombros.  Porque ellos representan los rincones y recuerdos de mi infancia, mi primer amor, el más importante, un amor que es atesorado con el corazón y los ojos de un niño y esos nunca olvidan. /
 


Some time ago I was reading a fantastic short novel called "Mr Summer's Story" written by Patrick Sünskind (the same writer of "the Perfume"), the story put a smile on my face every step of the way, but also left me with a taste of melancholy for some time. The book goes about the many adventures of a little kid dealing with the struggles of growing up and his frequent meetings with the enigmatic Mr. Summer, a man that walks all the time, night and day and day after day in which is nothing more than a beautiful metaphor about life itself and the lost of childhood.
   

Reading that book dragged me back to mi childhood town which is buried in the middle of the desert with its big "cakes" (mountains whit waste of the copper mine), the uphill streets, the square with his heroes, big trees and central stage. I remembered the "union's building" where every student received  a diploma some day, the town schools that usually put life and joy in the people with its social events and parades. I also remembered the town's old Movie Theater and Hospital. There I was, dreaming and yearning that first love, the town of my childhood and countless anecdotes, of the endless games, the long walks alongside only by the wind, the tens of  times I fall from my bike or the hundred of soccer games played on the dusty streets that ended only when Mr Sun went to sleep.

Chuquicamata is the name of this one of a kind place located in Chile, for many nothing more than a copper mine and the paradise of some privileged people, but for us, the town's folk, just home, even if now its streets are closed and the children, the music and the parades are forever gone, leaving only the miners extracting the earth's riches, sacrificing themselves day by day for Chile and theirs families.    

So I grabbed  my camera and returned to my childhood town just as Ben Mears returned to Salem's Lot in the wonderful novel of Stephen King, even though he returned to face his deepest horrors, he also did it  because in that town, the town of his childhood he lived his happiest moments. So I returned also, just to recapture some of my happiest moments and the many places that I spent countless hours in, like the square, the movie theater, the slide near my school , the town's market and many places more, even though many of them where surrounded by fences or closed, or empty and filled with nothing but shadows of a glorious past, or torn to ashes and pieces, because they were the corners and memories of my childhood, my first love, the most important one, a love that it's treasured with the heart and eyes of a kid and those just never forget.
  




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4 comentarios:

  1. te pasaste , las palabras escritas hacen revivir mi infancia tb, es increíble la manera en que te expresas y k nos transportas tan lejos!...espero la próxima entrega como si estuviera leyendo un libro de algún autor famoso...congratulaciones leo.(karen)

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  2. Gracias por el comentario, lo próximo se viene sobre cementerios que son como una obsesión para mí... un abrazo...

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  3. Angustiante....doloroso...penetrante...tus palabras..mi dolor ...esas desesperantes ganas de volver a ese lugar... seguro casi imaginario..que solo cerrando los ojos en el silencio de la noche puedo escuchar sus risas las voces ...ese olor a eucalipto que se desvanesce lentamente ...y me doy cuenta que no estoy sola que somos muchos los que de vez en cuando viajamos al pasado tratando de encontrarnos a nosotros mismos y a aquellos que nos hicieron lo que somos

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  4. Gracias por tu visita y por tus emotivas palabras... hermanos, hermanas y huérfanos somos muchos de este pedazo de paraíso en la tierra que alguna vez fue Chuquicamata, utopía añeja ya que jamás se podrá repetir pero que vivirá por siempre en nosotros (as) a través de nuestros recuerdos y homenajes humildes como el que yo he intentado realizar aquí...

    un abrazo... y gracias nuevamente, a ver si la próxima vez te animas y comentas con tu nombre para así hacer más personal la interacción hermana chuquicamatina...

    saludos...

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